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miércoles, 24 de octubre de 2012

Tic, toc, ¡boom!

Es viernes, 17:30. Vamos terminando las últimas tareas... ¡pero no! Aún debemos cargar en el sistema de registro de horas todo el trabajo de la semana. A ver... el lunes fueron dos horas y media para realizar la propuesta para el nuevo cliente, luego tres horas de soporte financiero al sector logístico, una hora y media para revisar el balance del mes anterior. Pasemos al martes: tres horas para esto, dos horas para aquello... luego al miércoles y así, media hora más tarde hemos registrado todo con precisión de minutos. Podemos irnos sin cargo de conciencia, cada instante de nuestra semana laboral ha sido destinado a una tarea productiva.

¿Cómo fue que llegamos a este control tan minucioso y exhaustivo del tiempo de trabajo?


Sincronicemos los relojes


En comunidades pre-capitalistas la percepción del tiempo estaba orientada a las tareas y a sus beneficios futuros. Por eso son también relevantes los intervalos entre tarea, por ejemplo, en la cosecha, la pesca, actividades de granja, reparación de utensilios, etc. Thompson [1] señala en su trabajo de 1967, Time, work discipline and industrial capitalism, las características de este tipo de organización:
En primer lugar, existe la sensación de que [la orientación a tareas] es más humanamente comprensible que el trabajo regido por un reloj. El aldeano o el trabajador se ocupa de una necesidad observable. Segundo, en una comunidad orientada a las tareas hay una menor delimitación entre "trabajo" y "vida". La vida social y las labores están interrelacionadas y no hay gran conflicto entre el trabajo y el "pasar el día". Tercero, para personas acostumbradas al trabajo dictado por horarios de un reloj, esta actitud hacia el trabajo parece llena de derroche y con falta de urgencia. [Traducción mía].
Cuando el capitalismo se instala como sistema y las fábricas ganan escala de la mano de la Revolución Industrial, el hacer de las comunidades deviene en trabajo asalariado. Las fábricas deben sincronizar sus actividades para evitar el desperdicio de los materiales y los tiempos ociosos. En palabras de Holloway [2]:
El surgimiento del reloj acompaña el surgimiento del hacer en trabajo. [...] La difusión de los relojes desde el siglo XIV en adelante, al principio está relacionada con la expansión del intercambio mercantil, con un "tiempo de los comerciantes". [...] La difusión de los relojes [...] más pequeños y de mayor precisión (los minuteros se introdujeron sólo en el siglo XVIII) estuvo íntimamente asociada con la imposición de la disciplina del trabajo, primero en el campo y luego en la fábrica.
La noción de tiempo se ve brutalmente modificada: los operarios trabajan bajo un tiempo abstracto, determinado externamente. De la mano del tiempo abstracto viene la reglamentación de su uso y la disciplina. Afirma Foucault [3] (pag.164):
La disposición en "serie" de las actividades sucesivas permita toda una fiscalización de la duración por el poder: posibilidad de un control detallado y de una intervención puntual [...] en cada momento del tiempo. [...] El poder se articula directamente sobre el tiempo; asegura su control y garantiza su uso.
En 1888 hace su aparición el primer reloj con tarjetas para que los operarios marquen sus horarios de entrada y salida. Fue inventado por Willard Bundy, quien fundó una compañía que, tras fusiones y compras, devino en IBM [4]. Los objetivos declarados eran dos: permitir al empleado un control sobre su salario (que el empleador no lo engañe) y permitir al empleador instaurar un control sobre el tiempo de trabajo de los operarios. Adivinen cuál era el más importante...


De la tarjeta perforada al tiempo perforado


La historia del control del tiempo de trabajo se acelera hacia fines del siglo XX gracias a la informatización. En 1979 la companía Kronos [5] inventa un reloj para marcar entrada y salida, basado en un microprocesador. Este aparato medía, sumaba y reportaba las horas trabajadas y ociosas de cada operario. Ya tenemos aquí las bases del panóptico del tiempo.

A partir de la década de 1990 se desarrollan soluciones para las PC de escritorio [6, 7], con un nivel de complejidad nunca visto antes. Desde entonces, cada empleado de una corporación mediana o grande tiene la obligación de registrar minuciosamente los tiempos trabajados. La granularidad del control es hiper fina: cualquier tarea por poco que haya durado debe ser registrada. Las actividades no productivas también: vacaciones, licencias, enfermedades. (Como ejemplo, ver la imagen de la pantalla de SAP). Las empresas desarrollan un control minucioso y , en este punto, tengo que reconocerlo: he desarrollado, en mis épocas de joven programador, un sistemita de control de horas. Todos tenemos un esqueleto en el armario...

Estamos inmersos en un sistema muy sofisticado de control del tiempo, apoyado por herramientas informáticas. El objetivo, como siempre, es minimizar los costos y maximizar los ingresos.  Para ello hay que reducir a cero el tiempo ocioso. Porque en la vida proyectizada de las corporaciones cada minuto de nuestra jornada está atado a un contrato [8]. Cada contrato debe competir por sus recursos y es imperativo que dé su propio margen de ganancia. Los proyectos no deben apalancarse sobre otros, su ganancia debe ser genuina.

Consecuencias evidentes y observables: reducción de los tiempos de descanso, presión para realizar horas extras, sobre esfuerzos.


El tiempo es tirano


Sin embargo, de a poco comienzan a surgir modalidades más flexibles del uso del tiempo. Trabajo por objetivos y no por tiempo cronometrado, reducciones diversas de la jornada laboral. Estos nuevos esquemas suelen verse en empresas de alta tecnología. El marco sigue siendo el mismo, sin embargo: por debajo está el tiempo abstracto del trabajo. En este sentido, afirma Holloway [2]:
Si trabajamos duro durante las horas de trabajo, entonces, quizá después podremos permitirnos el placer de mirar pasar el día. Mientras tanto, debemos sacrificar nuestros deseos. Sacrificio ahora, gozo después. Pero el reloj es, sobre todo, el tiempo del sacrificio ahora, del trabajo medido, del trabajo que no puede ser nunca disfrutable sencillamente porque está controlado por el reloj.
El control tan estricto sobre las mínimas unidades de tiempo es un invento bastante reciente. Y ya saben: es un tirano que hemos creado nosotros mismos.

Tic, toc... ¿boom?


Referencias



[1] Thompson, E P - 1967: Time, work discipline and industrial capitalism, en Past & Present 38(1), 56–97 (1967). On line en http://tems.umn.edu/pdf/EPThompson-PastPresent.pdf.

[2] Holloway, John. Agrietar el capitalismo - El hacer contra el trabajo, Ed. Herramienta, Buenos Aires, 2011.

[3] Foucault, Michel. Vigilar y castigar, Siglo XXI editores, Buenos Aires, 2002-

[4] http://blog.timesheets.com/2011/06/02/a-history-of-time-keeping-part-ii-tracking-the-minutes/

[5]  http://www.kronos.com/about/history.aspx

[6] Por ejemplo, SAP: http://www.sap.com/campaigns/benchmark/appbm_cats.epx. "The Cross Application Time Sheet (CATS) can be used by employees or personal administrators to track employee working times. Time data is recorded with information referring to orders and cost centers, for example, and can be transferred to corresponding applications and components of the SAP Business Suite." ("CATS puede ser utilizado por empleados o administradores de personal para registrar las horas trabajadas de los empleados. Los datos de tiempo se registran con referencias a órdenes y centros de costo, por ejemplo, y pueden transferirse a otras aplicaciones y componentes de SAP". Traducción mía.)

[7] Por ejemplo, Peoplesoft:  http://www.oracle.com/us/products/applications/peoplesoft-enterprise/human-capital-management/053326.html. "PeopleSoft Time and Labor allows end users—whether on the shop floor or in a management role—to enter time and other related transactions with ease, reducing labor costs and improving effectiveness." ("Peoplesoft Tiempo y Trabajo permite a los usuarios, tanto en el taller o con un rol gerencial, registrar el tiempo y otras transacciones con facilidad, reduciendo costos laborales y mejorando la eficiencia". Traducción mía.)

[8] Esto es bien literal: las herramientas de control del tiempo tienen asociaciones con los códigos de contrato de la compañía. Así, cada tarea a la que se imputa un minuto de trabajo está relacionada directamente con un contrato.


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A la búsqueda del tiempo perdido

El tiempo perforado



4 comentarios:

  1. Amigo Mando Medio, vengo siguiendo con mucho interés tus posts y los de tus followers. Siempre termino con esta conclusión: si uno llevara realmente a fondo tus críticos argumentos, no nos quedaría otra que subvertir todas las formas económicas, políticas y culturales de producción (de mercancías tangibles, de servicios inmateriales, y de la propia verdad). Que así sea.

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    Respuestas
    1. Rastreador, probablemente la conclusión lógica sea ésa. Luego de los fracasos de algunos sistemas alternativos, ¿sabemos ahora para dónde ir? Yo no lo tengo muy claro... Peeeeero, mientras tanto hay que esforzarse por des-naturalizar ciertas prácticas y brindar contexto histórico a los modos de organización de las corporaciones. Muchos de mis colegas sufren ese malestar, derivado de estas prácticas, pero no pueden conceptualizarlo. Ahí trata de ir mi modesto granito de arena. Gracias!

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  2. OMM-OtroMandoMedio27 de octubre de 2012, 9:19

    Estimado Mando Medio,
    Creo que estamos bastante lejos del ¡boom!
    Es más, como OtroMandoMedio que soy, estoy convencido que tendremos más contribuciones creativas al control y registración del tiempo.
    Presento aquí algunas ideas para los espíritus controladores:
    - Chip de control de movimientos: inserto debajo de la piel del empleado, con un método inalámbrico, permitiría establecer hora de ingreso y egreso en distintos ambientes.
    - Botón de presencia dactilar: conectado a un dispositivo ultrasónico, enviaría ondas agudas a los oídos de los empleados que no registren sus huellas digitales en un monitor estratégicamente localizado. A mayor demora, más amplitud de descarga.
    - GPS individual: podría utilizarse en el caso de quienes cumplen tareas móviles. Enviaría un reporte de localización cada "n" minutos a una central de monitoreo, la que tendría un tablero de comando que muestre los desvíos respecto de la localización planeada.
    Podríamos seguir enumerando creativamente, pero se apropiarían vilmente de mis derechos.
    Gracias por el espacio,

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    Respuestas
    1. Amigo OMM,
      creo que has llegado tarde a algunas sugerencias...

      Chip bajo la piel:
      http://news.cnet.com/human-chips-more-than-skin-deep/2009-1008_3-5318076.html
      http://www.msnbc.msn.com/id/6237364/ns/health-health_care/t/fda-approves-computer-chip-humans/

      GPS individual:
      http://www.ehow.com/how_6108903_track-people-using-gps.html
      http://www.travelbygps.com/articles/tracking.php

      Espero que a nadie se le ocurra implementar tu segunda sugerencia...

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El Origen de la Crítica

La formulación de una crítica supone previamente la vivencia de una experiencia desagradable que suscita la queja, ya sea ésta padecida personalmente por el crítico o el resultado de una conmoción por la suerte de otro. Es lo que aquí denominamos la fuente de la indignación. Sin este primer movimiento emotivo, casi sentimental, ninguna crítica puede emprender vuelo. Por otro lado, el espectáculo del sufrimiento no conduce automáticamente a una crítica articulada, ya que necesita un apoyo teórico y de una retórica argumentativa para dar voz y traducir el sufrimiento individual en términos que hagan referencia al bien común.

Boltanski, Luc y Chiapello, Eve. El nuevo espíritu del capitalismo (Madrid, Ediciones Akal, 2010, página 83).

Las Políticas de Management

En la actualidad las políticas de management subjetivan buscando una identidad entre trabajo y vida, entre objetivos personales y objetivos del capital y haciendo que los trabajadores hagan, por sí mismos, algo que al capital ya no le resulta tan sencillo realizar: controlar el uso eficiente de la fuerza de trabajo en función de sus propios objetivos.

Zangaro, Marcela. Subjetividad y trabajo (Herramienta Ediciones, Buenos Aires, 2011, pag. 182).

Enfrentamiento interno

Cuanto más se asciende en la organización más se funde uno con ella, puesto que más que estar dividido entre las exigencias del negocio y los criterios del personal, unas y otros entran en sinergia reforzándose mutuamente [...] El enfrentamiento entre capital y trabajo, que siempre había tenido como campo natural la empresa, pasa a producirse en el interior del individuo, que se debate entre su tendencia a trabajar menos para protegerse y escapar de las exigencias de la empresa, y su inclinación a trabajar cada día más para aumentar sus beneficios y mejorar siempre los resultados.

Auber, Nicole y De Gaulejac, Vincent. El coste de la excelencia. (Paidós Ibérica, Barcelona, 1993, pág. 38).