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viernes, 18 de octubre de 2013

Austeridad e hiper consumo


Quienes fuimos chicos urbanos en la década de 1970 hemos visto cambiar un montón de pautas culturales que mamamos desde la cuna. Con el consumo - en particular - mandaba la austeridad, la no ostentación, el consumir sólo lo necesario. Pero ya sabemos: el hiper consumismo nos explotó en la cara durante la maravillosa (?) década del 90. Hoy tenemos una oferta de bienes y servicios desmesurada... ¿Cuál es su contraparte?

La austeridad de los 70


Me quiero hacer eco de una entrada publicada en el blog Mide / No Mide de Nicolás Tereschuk. En la nota Lo que más me impactó no es lo que medía del 13 de septiembre de 2013 recuerda aquella clase media urbana argentina de la década del 70. Evoca su austeridad con estas palabras:
Ahí está esta gente de clases medias que visten austeramente, comen austeramente, consumen austeramente. No pagan TV por cable, ni telefonía celular, ni prepaga, ni colegios, ni matrículas, ni "impuesto" alguno. Festejan los cumpleaños en sus casas, no consumen ningún objeto importado, no pagan comisiones por servicios financieros, no tienen tarjeta (s) de crédito ¿tienen contacto con los bancos?

No compran muchas cosas empaquetadas, supongo que si quieren galletitas las piden de a "un cuarto", en bolsitas y consumen relativamente poca publicidad. Se la pasan yendo de acá para allá para hablarse cara a cara. Calientan café en una hornalla y si tienen que cruzar medio país toman un tren sin aire acondicionado.

Si lográramos aislarnos de la violencia política y del terror estatal -me dirán, qué boludez ¿no?- parecería haber pocos "riesgos". No usan cinturón de seguridad, ni tienen airbag. No van al gimnasio. No comen afuera. Delivery, no hay.

¿Tienen asegurado su auto, su casa, sus electrodomésticos? ¿Cuántos televisores tienen? ¿Cuánta ropa usan?  ¿Tienen auto? ¿O bicicleta importada? ¿Veranean? ¿Adónde? ¿Alguien vio alguna vez un dólar?

Son muchos en esa condición. ¿Son casi todos? ¿Cuánto más que el resto ganaba el que más ganaba en un barrio de "clase media" en las décadas del 70 y del 80? ¿Cuán lejos está ese estilo de vida austero de los sectores medios de la situación de los sectores más "trabajadores manuales"?

Y, sí, el hiper consumismo fomentado a partir de fines de los 70 nos explotó en la maravillosa (?) década del 90. Hoy tenemos celular, gimnasio, cumpleaños en salones o peloteros pagos, delivery de pizza sushi asado bebidas alcoholicas, consolas de juegos, TV por cable de 188 canales las 24 horas.

Y la pregunta: ¿Tenemos quiénes? Respuesta: Los que nos quedamos por arriba de la línea de flotación. Para todo el resto que el crecimiento exponencial de la desigualdad expulsó del sistema: trabajos precarizados, salarios de hambre, servicios sociales colapsados o inexistentes.

Un número: el índice de Gini, que mide la desigualdad, pasó en Argentina de 0,42 en 1986 a 0,55 en 2003. Hoy estamos en 0,45, con un patrón de trabajo en negro del 30%.

Y por eso suscribimos a la conclusión de Nicolás Tereschuk: "Porque el tiempo no vuelve atrás y como dice el poeta "no para". Quizás sí está la idea de que nos rompamos la cabeza para ver cómo avanzamos hacia una sociedad menos desigual."



La yapa: Vean la familia que decidió volver a lo 80: http://www.lanacion.com.ar/1618955-una-familia-de-canada-regreso-a-los-80-para-vivir-sin-tecnologia

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Boltanski, Luc y Chiapello, Eve. El nuevo espíritu del capitalismo (Madrid, Ediciones Akal, 2010, página 83).

Las Políticas de Management

En la actualidad las políticas de management subjetivan buscando una identidad entre trabajo y vida, entre objetivos personales y objetivos del capital y haciendo que los trabajadores hagan, por sí mismos, algo que al capital ya no le resulta tan sencillo realizar: controlar el uso eficiente de la fuerza de trabajo en función de sus propios objetivos.

Zangaro, Marcela. Subjetividad y trabajo (Herramienta Ediciones, Buenos Aires, 2011, pag. 182).

Enfrentamiento interno

Cuanto más se asciende en la organización más se funde uno con ella, puesto que más que estar dividido entre las exigencias del negocio y los criterios del personal, unas y otros entran en sinergia reforzándose mutuamente [...] El enfrentamiento entre capital y trabajo, que siempre había tenido como campo natural la empresa, pasa a producirse en el interior del individuo, que se debate entre su tendencia a trabajar menos para protegerse y escapar de las exigencias de la empresa, y su inclinación a trabajar cada día más para aumentar sus beneficios y mejorar siempre los resultados.

Auber, Nicole y De Gaulejac, Vincent. El coste de la excelencia. (Paidós Ibérica, Barcelona, 1993, pág. 38).