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Mostrando entradas con la etiqueta Coca Sarlo. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 5 de febrero de 2014

Reflexiones sobre los vínculos, las palabras y el outplacement
por Coca Sarlo


Recientemente se me ocurrió pensar acerca de cómo resulta que el uso de las palabras no es inocente. Esto es, cuando elegimos hablar de una manera determinada, estamos diciendo algo y, aunque no lo reconozcamos, a la vez estamos dejando de decir otra cosa. Obvio, ¿no?

Tengo una amiga, por ejemplo, que a su reciente relación amorosa la denomina "vínculo". Con esto dice que tiene una relación afectiva estrecha con el muchacho, que no es un mero conocido. Pero deja de decir, quizás no tan obviamente, que  teme que por sólo nombrarlo más formalmente se esfume lo que hoy tiene entre manos: el vínculo y el muchacho. Total… vínculos tenemos todos. Y si todo se desvanece en el aire, pues bueno, ella avisó: sólo era un vínculo. Ponerle a la relación el nombre de "novio" o "pareja" tal vez fuera demasiado, implicaría reconocerle bastante más entidad. Y ahí hay que hamacarse con otras vicisitudes.
 
Debo confesar que estas disquisiciones sobre los vínculos y el lenguaje surgieron especialmente a partir de las últimas entradas de mi buen amigo el Mando Medio acerca del servicio del outplacement.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Globalización, salud y la Matrix
por Coca Sarlo





Yo siempre digo que una cosa es comprender qué es la globalización y otra cosa es vivirla. Porque más o menos todos logramos entenderla, seamos cadetes o MMs. Sabemos que como el mundo está globalizado (o globoludizado, como dice un afamado locutor) lo que pasa allá pasa acá aunque con un cierto delay, porque acá queremos copiar lo de allá para no parecer tan de acá, que siempre es un poco más feo. O porque los de allá necesitan de nosotros, los de acá, y entonces tratan de que seamos como allá, o casi. Ahora, lo que se dice vivir la globalización, esto es, vivir lo de allá acá o lo de acá allá, sentir que somos sólo uno y global, eso es otra cosa. Es experimentar la certeza de que la Matrix existe.

miércoles, 20 de marzo de 2013

El psicotécnico es lo de menos
por Coca Sarlo


¡Volvió Coca Sarlo! Para quienes reclamaban sus posts, aquí tienen uno, en respuesta a "Una entrevista psicotécnica exitosa". Parece que el 2013 será un año de cambios laborales...

El psicotécnico es lo de menos


La verdad es que para mí el psicotécnico es lo de menos. Ya me sé de memoria la casa con o sin humo en la chimenea, el árbol, la persona, el paisaje, el círculo sin levantar el lápiz, las caras del dado con los números invertidos, etc. etc. No proyecto significados sexuales en las láminas de Rorschach porque dado que el psicoanálisis ha perdido su trono en manos de las psicologías cognitivas, si se quiere aparentar estar actualizado lo único que queda por ver son representaciones de sinapsis o de campos cerebrales. Y  válgame dios si hay algo menos erotizante que la imagen de una sinapsis. Así que la fuente de mi preocupación no reside allí sino más bien en otras dos cuestiones: la vestimenta y los formularios.

martes, 20 de noviembre de 2012

Gracias, no quiero galletitas




Sucesos (laborales) argentinos - Gracias, no quiero galletitas

por Coca Sarlo

Contamos hoy con la colaboración de Coca Sarlo, lectora de este blog, quien ha enviado este artículo. ¡Disfrutenlo!



La memoria no sólo es prodigiosa, sino también impredecible. Y su impredecibilidad, para mí –con independencia de lo que diga la investigación científica- es la característica que la vuelve un fenómeno maravilloso, casi místico. Su impredecibilidad nos dice que en algún rincón de nuestros cerebros siempre estamos alertas: alertas para recordar y alertas, también, para olvidar. La memoria juega mostrando y ocultando cuando quiere y como quiere, a pesar de nosotras mismas.

Por ejemplo: alcanza a veces con una mínima percepción para que se desate toda una andanada de recuerdos que se abate sobre una como un derrumbe. A veces, en cambio, y por más que de ello dependa nuestra vida, somos incapaces de reproducir la más mínima porción de pasado. A mí me pasa tanto una cosa como otra. Pongamos por caso una situación recurrente en mis inviernos. Cuando huelo pan tostado, me resulta imposible impedir que la imagen de mi abuela planchando las camisas de mi papá mientras tomo la leche con tostadas no me asalte desde las profundidades de vaya una a saber qué parte del cerebro. Imposible también me resulta a veces, por ejemplo, recordar las buenas razones por las cuales no debería renegar sistemáticamente de mi educación en la escuela de monjas.

 

El Origen de la Crítica

La formulación de una crítica supone previamente la vivencia de una experiencia desagradable que suscita la queja, ya sea ésta padecida personalmente por el crítico o el resultado de una conmoción por la suerte de otro. Es lo que aquí denominamos la fuente de la indignación. Sin este primer movimiento emotivo, casi sentimental, ninguna crítica puede emprender vuelo. Por otro lado, el espectáculo del sufrimiento no conduce automáticamente a una crítica articulada, ya que necesita un apoyo teórico y de una retórica argumentativa para dar voz y traducir el sufrimiento individual en términos que hagan referencia al bien común.

Boltanski, Luc y Chiapello, Eve. El nuevo espíritu del capitalismo (Madrid, Ediciones Akal, 2010, página 83).

Las Políticas de Management

En la actualidad las políticas de management subjetivan buscando una identidad entre trabajo y vida, entre objetivos personales y objetivos del capital y haciendo que los trabajadores hagan, por sí mismos, algo que al capital ya no le resulta tan sencillo realizar: controlar el uso eficiente de la fuerza de trabajo en función de sus propios objetivos.

Zangaro, Marcela. Subjetividad y trabajo (Herramienta Ediciones, Buenos Aires, 2011, pag. 182).

Enfrentamiento interno

Cuanto más se asciende en la organización más se funde uno con ella, puesto que más que estar dividido entre las exigencias del negocio y los criterios del personal, unas y otros entran en sinergia reforzándose mutuamente [...] El enfrentamiento entre capital y trabajo, que siempre había tenido como campo natural la empresa, pasa a producirse en el interior del individuo, que se debate entre su tendencia a trabajar menos para protegerse y escapar de las exigencias de la empresa, y su inclinación a trabajar cada día más para aumentar sus beneficios y mejorar siempre los resultados.

Auber, Nicole y De Gaulejac, Vincent. El coste de la excelencia. (Paidós Ibérica, Barcelona, 1993, pág. 38).