Hoy contamos con la colaboración de El Barto, lector de este blog y manager en una multi. ¡Disfruten!
El día no pintaba muy alentador. Temprano a la mañana debía comenzar las conversaciones de evaluación de desempeño con mi equipo. Decidí tomarmelo con una actitud positiva. No quería pensar en lo bueno o malo del proceso, sólo ejecutarlo. Pero bueno, el camino al infierno está plagado de las proverbiales buenas intenciones… Ya la primera charla trajo esas cosas que me comen el coco como “
¿por qué no me saqué un rating de 10 en vez de este 9,50?”. Eso ya me empezó a trastocar. Siete charlas después, con la tarde casi extinguida, mi humor no estaba mucho mejor.
Me hubiera encantado volver a casa, donde seguramente podría reencontrarme conmigo, tomar una cerveza, tal vez ver una película, pero tenía otras actividades planificadas.