
- Me sentía George Clooney en "Amor sin escalas" - dice mi amigo Juan Carlos - No por el aspecto, claro, sino por la situación...
Estamos en un bar de la calle Reconquista en Buenos Aires, tomando unas cervezas luego de la oficina. Juan Carlos trabaja hace casi 10 años en una empresa que ofrece, entre otras cosas, servicios tercerizados de
help desk. Su CEO anunció recientemente un plan global de reducción de plantilla: varios miles de empleados menos...
- Entendeme: no es la primera vez que tengo que despedir gente. Incluso antes he tenido que reducir grupos enteros por caídas de negocios. Pero nunca me tocó hacerlo a esta escala y con tan poco razonamiento detrás.
Apura su segunda cerveza, se le seca la garganta al hablar. Juan Carlos supervisa un equipo de 80 personas que atiende el
help desk de una importante empresa tabacalera de EEUU.
Recuerdo a Clooney en esa película y su trabajo de "despedidor". Como consultor externo hacía el trabajo sucio que las empresas no querían hacer. La ofrenda al futuro desempleado era un "paquete de salida": consejos de cómo reposicionarse en el mercado laboral, algo de cobertura médica por pocos meses, el dinero de la indemnización.